FERRERIA EL POBAL..POBEÑA….DEL FUEGO AL SOL O COMO POR FORTUNA TENEMOS UNA BIENANDANZA

29-03-2019

Plenos de ilusión y alegría, 62 personas hemos tomado el autobús destino a Muskiz, tierra de banderizos y de ferrerías. Aunque en principio se pensó en ir al castillo-torre de San Martín de Muñatones, las circunstancias lo impidieron y se cambió por este nuevo destino cercano al anterior. El castillo de Muñatones erigido en 1260 por la familia Salazar, que había emparentado poco antes con la de los Muñatones, fue escenario como las otras 17 torres que llegó a haber en Muskiz , así como otras de todos los territorios del Cantábrico oriental, de numerosas batallas y escaramuzas de la época banderiza, pero es muy conocido por ser el escenario desde donde escribió Lope García de Salazar, su famoso libro “Bienandanzas y Fortunas” lo cual hizo desde las frías mazmorras en la que fue encarcelado por uno de sus hijos. 

Muskiz, municipio de unos 7000 habitantes, nos ha acogido desde uno de sus lugares mágicos, la Ferrería de El Pobal, donde después de unas magistrales explicaciones de sus guías, con toda clase de detalles, hemos pasado a ver el buen hacer del herrero, que tan bien sabía desenvolverse en el arte de la forja del hierro como en el arte de la forja de la palabra. Gracias a sus varias preguntas nuestro más joven y fiel compañero ha sido obsequiado con un recuerdo de mucho peso, por estar hecho de hierro, por el herrero. Allí nos hemos despedido del fuego ferrero y nos hemos dispuesto a ser acariciados por los primaverales rayos de sol. Un poco más tarde de lo previsto nos hemos puesto en camino hacia la costa, por un camino que junto al río Barbadun o Mayor circula unas veces a su izquierda y otras a su derecha, siendo para ello necesario cruzar varios coquetos puentes que hacen del recorrido algo digno de disfrutarlo. A nuestra vera dejamos huertas y casitas, y una cosa destacable era los limoneros y naranjos que también hemos visto en todo su esplendor. Hemos cruzado el municipio junto a algunas fabricas y cercana se veía la gran refinería, dentro de la cual está ese resto del pasado medieval que es Muñatones. Por la izquierda del río, hemos llegado a Pobeña después de tener la fortuna de haber tenido una bienandanza sin ningún infortunio.

Allí hemos cogido de nuevo el autobús para volver a casa, mientras soñábamos con tener la alegría de compartir nuevas sendas con las compañeras y compañeros.

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