17-01-2010
Regresamos, una vez más, al atractivo Valle de Aramaio con un ambicioso objetivo: visitar al dragón de la mitología vasca “Errensugea” que, al parecer, habita la Cima del Murugain. De modo que los 33 senderistas que conformamos el grupo (11 mujeres y 22 hombres) nos ponemos en marcha.
Durante el trayecto, nuestros compañeros Mikel y Víctor nos anticipan el próximo evento, pero sobre todo, muestran su inquietud y nos recuerdan, con “su manual de recomendaciones”, las normas de seguridad que con frecuencia descuidamos.
El autobús nos deja junto al polígono industrial de la Corporación Mondragón (referente de la industria vasca). Desde aquí iniciamos el trayecto por la carretera que recorre el conglomerado empresarial hasta que llegamos a un elegante caserío ( Olanditxo ), lo bordeamos y desde la parte trasera del mismo accedemos a un pinar, por el que transitamos buena parte del camino. De cuando en cuando algún que otro árbol caído. ¡Tantos años creciendo enraizándose, fortaleciéndose y, al final sólo un hoyo en la tierra! En fin, radiografía de una vida y así, con estas consideraciones, llegamos por un tramo señalizado a una fuente ( Naparrena ). Saltamos, sin percances, la cerca de alambre que está a su derecha. Transitamos por un pinar y salimos a una zona despejada por el camino de grava, donde ya se puede ver la cercana Cruz.
Respiramos hondo y alcanzamos la cumbre. Una cruz de hierro en el centro de sus rocas, la foto de familia, varias antenas de telecomunicaciones, trincheras de la guerra civil, los restos de un poblado de la Edad de Hierro…., pero ni rastro del dragón que ideó con su cola el trazado de la cima de Murugain. ¡ No insistamos! La experiencia nos dice que para que una relación funcione se necesita reciprocidad. Disfrutemos de los pueblos (Arrasate) y montes que desde lo alto se divisan: Udalatx , escoltándonos durante todo el recorrido; la sierra de Aizkorri, el embalse de Urkulu; Orkatzategi, Kurutzeberri, Aloña….,y desde cualquier punto que consideremos, el soberbio Amboto. El impacto visual y auditivo de las obras del AVE , con sus túneles y viaductos, junto con el de las detonaciones de la cantera, conforman la nota discordante de esta hermoso Valle.
Iniciamos el descenso por un sendero que bordea la cima, para alcanzar, poco después el desvío que nos conduce a la pista principal y, desde ella, con variaciones, nos acercamos a la Anteiglesia de Untzilla. Reclama nuestra atención por su extremada sencillez la pequeña ermita de San Antonio , con entrada abierta y una simple cruz sin retablo que la acompañe. A escasos metros de esta original ermita, “ la de Santa Agedatxo” y, en el núcleo urbano la monumental Iglesia de San Pedro ( con fuente y bolera incluida). En su pórtico, una placa conmemorativa dedicada a la antropóloga Micaela Portilla (Primera mujer nombrada Doctora Honoris Causa por la UPV) ¡Estamos de luto! Koldo nos informa que la Brujita (enchufada en AESMET) ha fallecido. ¡Tranquilidad! Tenemos un voluntario dispuesto a solventar la cuestión. Profesamos el velatorio casero con un Tentempié, respaldando aquellos ritos funerarios todavía en vigor en algunas zonas rurales.(Los “Duelos y Quebrantos” popularizados por Cervantes en El Quijote, adibidez )
Cruzamos la carretera (con nota, según Mikel) y seguimos después por un bonito sendero empedrado, con el rumor del río por el lado izquierdo; pasamos por las localidades de Zabola y Azkoaga, ya en zona asfaltada, para llegar al final del recorrido, Ibarra.
Una parada técnica de 10 minutos, y montamos en el autobús. Koldo nos informa sobre la actividad cultural de este martes y sobre el calendario ya en vigor. Despedimos Aramaio con un clima festivo y de buen humor: No sabemos qué ha ocurrido allá en la cima para que las chicas del coro de Biziondo se inclinaran por el héroe más “pendenciero” del género: Juan Robledo, el Charrasqueado. Askatu adatsa emakumeak!