BILBAO-SANTURTZI

20-10-2023

 Un viernes más, pese a la amenaza de galerna en el litoral, nos plantamos en el camino, sin alterar la ruta programada, Bilbao-Santurtzi. A las 9 de la mañana, llegamos a la céntrica estación Zazpikaleak de Euskotren. En su “pasadizo” nos reagrupamos el grupo de Biziondo -50 senderistas- para «hacer» la foto de portada que abre el reportaje de esta desapacible jornada gris.

Salimos a la plazuela de San Nicolás y, desde el Arenal, iniciamos esta ruta de “senderismo urbano”, por la margen izquierda del Nervión. Cruzamos el Puente levadizo del Ayuntamiento, que comunica la zona de Abando, con el Consistorio, siguiendo el curso de la Ría. Desde el controvertido Puente Zubizuri (Calatrava), ya pegados al Nervión, llegamos a Abandoibarra: el paseo de la modernidad, la zona cosmopolita de renovación urbanística, con el Guggenheim de estandarte (la escultura “Mama Araña”, la “Puerta de los Honorables” esculpida en hierro, y la figura del político, Ramón Rubial, en el exterior, configuran el “Marco incomparable” de la segunda foto de hoy).

Pasamos, bajo el Puente Euskalduna, referente de los Astilleros del mismo nombre, y en su límite, el Euskalduna Jauregia, el Itsasmuseum y La Grúa Carola, “in memoriam”. Pertrechados de chubasqueros, gorros y toda suerte de plásticos, avanzamos, como burbujas flotantespor el Barrio de Olabeaga, (Muelle de las Sirgueras) “dominio” del pasado naval, desmantelado en la convulsa década de los 80. (“Ya no invaden tus diques los cargueros bajo el ronco clamor de las sirenas, ni sortean los buques las arenas que ahora anegan tus yermos astilleros” REF. “Astilleros de Olabeaga”, del poeta Rafa Redondo).

 En el trayecto, evocamos aquella Bilbainada, “¡Ay, Bilbao, cómo has cambiao!” que los txikiteros del Botxo cantaban en las tabernasrefiriéndose al desarrollo económico de la Villa, en la transición del S.XIX al XX. (Es lo que tiene ser mayor, cierto escepticismo ante las novedades). En la otra orilla, una mirada a Zorrozaurre, a la espera de nuevas oportunidades de negocio urbanístico.

De nuestro lado, continuamos por el bidegorri, hasta llegar al pasadizo que conduce al embrollado barrio de Zorroza. Por la carretera general, tras cruzar el Puente Alzola, sobre el Cadagua, (afluente del Nervión, límite entre las localidades de Barakaldo y Bilbao) avanzamos dirección Burtzeña, hasta llegar al apeadero de Lutxana, donde “repostamos” un ligero hamaiketako. La evocación de un pasado, no tan lejano, se retrata en los restos de antiguas fábricas, como el carguero de mineral de la Compañía Franco-Belga, a nuestro paso. Ya en Barakaldo, Caminamos por un sendero cercano a unos edificios antiguos, que todavía mantienen la “capa” de hollín de la industrialización, formando un bella postal, junto al puente inhabilitado, con el río Galindo. (el encanto de los “paisajes heredados”, en la jerga de las compañías turísticas).  Pasamos, poco después, por el Puente Nuevo que conduce a un espacioso paseo junto al Nervión. Las huellas del patrimonio industrial las percibimos en dos elegantes construcciones de época:  El Edificio Ilginer (empresa que ocupaba el área de Galindo) y las antiguas antiguas oficinas de Altos Hornos. LLegamos a Sestao: dejamos atrás el Galindo, frontera natural con Barakaldo, desaguando sus contaminantes en la Ría.Giramos por la izquierda alejándonos un trecho del Nervión, para subir a una carretera que conduce, a lo que queda de Los Altos Hornos de Vizcaya. En el lugar, sobresale el Horno Alto 1, (de los 3 que había) restaurado y destinado a centro de interpretación de la siderurgia. Poco después, el Cuarto de Socorro (oficina de turismo) y en lo que fue la zona distinguida de Sestao, algún que otro edificio “decadente”, no exento de contaminación. Seguimos un tramo de carretera hasta el siguiente punto, al paso, una placa con versos del poeta Blas de Otero.

Desde aquí, regresamos al transitado paseo de la Ría, que une Sestao con Portugalete. Llegamos a la “Villa Jarrillera” (REF. Bizkaiko txakolina.eus. La explicación es muy sencilla: El cultivo de las viñas fue una actividad muy importante. De ellas se obtenía el txakolí, vino típico de la zona. Y estos caldos se servían en pequeñas jarras de barro, conocidas popularmente como jarrillas…). El interés de esta turística zona, se centra en el mar: El parque junto a la Escuela de Náutica con varias anclas, un antiguo mareómetro y el Palacio Oriol, reconvertido en hotel. De frente, cómo no, El Puente Colgante, con su estructura metálica, (inaugurado en 1.893) símbolo de la Revolución Industrial, que la jornada de este viernes, 20 de octubre de 2.023, hemos podido comprobar. Por el Muelle de Hierro, recorremos los últimos metros hacia el estuario, (ultimo contenedor de basura) con el puerto pesquero, de fondo, y las grúas del puerto de Santurtzi. Tras esta “estrujada” mañana de agua de lluvia, viento, arqueología industrial, arte y naturaleza, hemos completado, el recorrido de 17 kilómetros, con entusiasmo, jactándonos del «nombre» que nos acompaña:  BizionDO.

El próximo viernes, Araba.  Ondo izan!

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