8-03-2024
En “línea” con la excursión anterior, cambiamos de línea férrea, y nos echamos al camino del antiguo FC. Vasco-Navarro, “el trenico”, (que unía Estella con Bergara) en su tramo de 12 kilómetros: Vitoria–Trokoniz-Erentzun. Una vez aseguradas las 72 valiosas plazas, el Grupo de Biziondo subimos al autobús que desde Elorrio, nos traslada a Vitoria-Gasteiz, “puerta de entrada” al camino de la Vía Verde. En el viaje, nuestra compañera Espe describe el programa del día, y Koldo, por su parte, conocedor del ordenamiento de Bizidun, esclarece el nuevo organigrama de la Asociación, ante el cambio reglamentario de la Junta, con una llamada a la implicación grupal. (Nadie lo sabe todo, ni nadie lo hace todo bien; por eso se valora el trabajo en equipo.) A menos de un par de horas, el autobús se adentra en las calles de Vitoria, entre numerosas viviendas, y pabellones industriales de variado género, acercándonos al entorno de la ruta.

Un rato de callejeo por la Ciudad, y cerca de unas instalaciones deportivas, damos con el camino, a mano derecha, que discurre paralelo a la A-2130. Al rato, cruzamos el puente que salva la carretera y a medida que nos separamos de ella, la “Vía” se adentra en el entorno rural, recorriendo los caseríos de La Llanada, entre extensos sembrados y plantas de remolacha. De frente, una mirada al horizonte, con una bella postal del Parque Natural Aizkorri-Aratz, en blanco y gris; y a nuestra derecha, los Montes de Vitoria, dominando el Llano.
Tras cruzar el puente de madera, percibimos, a la izquierda el bonito Apeadero de Otazu, hoy “Casa de Otazu”, con el clásico azulejo blanquiazul, en la fachada. (es un concejo por cuyas calles transcurre el río Santo Tomás y que pertenece al municipio de Vitoria. Cuenta con sesenta y nueve habitantes, de ellos treinta y cinco son mujeres y, treinta y cuatro hombres. REF. Gasteizhoy.com). A nuestro paso, “el manto verde”, de los extensos campos de cereal, presumen el vitalismo de la primavera, siendo ésta la tónica general del ámbito; por el lado izquierdo, por contra, la pared trasera de un cementerio con sus cipreses funerarios que despuntan hacia la Bóveda Celeste, en su representación. Por este entretenido paseo, que va lindando nuestro trayecto, de una estación a otra, llegamos, tras cruzar la carretera local, al rehabilitado Apeadero de Aberasturi. Desde las afueras de la localidad, intuimos la influencia histórica del Concejo, por la planta de sus edificios blasonados. (Como tantos otros nombres de lugar del País Vasco, el topónimo Aberásturi tiene raíces vascas. Está compuesto por dos palabras euskéricas: Aberats=rico y uri o iri=pueblo. Por lo tanto, Aberásturi viene a significar «pueblo rico» (…) A partir del s. XII, sin embargo, la ricohombría era una cualidad que otorgaba el rey a los caballeros dándoles en honor o gobierno uno o más pueblos y asignándoles rentas equivalentes al número de caballos u hombres de armas que debían servirle en la guerra. Se trata de aberats ricos en caballos con sus correspondientes hombres de guerra. REF. Manuel Grisaleña Díaz de Otálora, Aberásturi, 14 de abril de 2007). Al ritmo del cha-ca-cha de los bastones, seguimos las huellas rectilíneas del trazado del Ferrocarril; hasta que acaba en un cruce que, por la derecha, que nos lleva a Trokoniz. Al lado de la carretera, un trazado alternativo rodea el rehabilitado Apeadero de Trokoniz, que alberga una novedosa escuela, (hoy Geroa Eskola -Colegio Waldorf), junto a la Iglesia. Seguimos el rumbo del rail, hasta llegar a una bifurcación, que nos deriva a la derecha, encaminándonos al denominado túnel de Trokoniz (157). Lo atravesamos con cautela, kontuz! sorteando los charcos inducidos por el arroyo, al borde del camino. A la salida del Túnel, la Vía gira a la izquierda, trazando una larga recta, al compás del terreno, llegando así al final de la caminata: la carretera y localidad de Erentzun. Al frente, el sendero de tierra se aleja del pueblo, adherido a lo que, al parecer, fue la antigua Estación de Erentzun. En el lugar, nos espera el autobús que nos acerca al Cerro de Estibaliz. La visita Maratón al Santuario, el ajuste del programa del día, y el azote del viento, me impiden “decodificar” lo que en el lugar , hubiéramos podido ver y escuchar. ¡Continuará!
La Agenda de este viernes, subrayada en lila, nos ha posibilitado a mujeres y hombres, en equidad, disfrutar el «viaje ferroviario” que por las ventanillas del paso del tiempo, mira hacia el futuro, sin perder de vista las raíces del pasado.
¡Hasta la próxima! Ondo izan!