19-04-2024
Con cara de viernes, y el entusiasmo como estandarte, nos sumamos al sendero de Los Humedales del Gorbea. En el transporte acostumbrado, tras un sinuoso viaje de curvas cerradas, llegamos, para alivio de los cuatro primeros escaños del autobús, al Alto de Barazar. En la trasera del Bar-Restaurante del lugar, damos con el cartel que conduce a la zona de Saldropo. El concurrido Equipo de Biziondo, 65, en esta resplandeciente mañana, a efectos, veraniega.

Comenzamos, dirección Zeanuri, la bajada al Humedal, siguiendo el paso de otros tantos mendizales que transitaron y cuidaron el camino referente, que hoy tenemos la ocasión de disfrutar. Enseguida nos adentramos en el bosque de pinos altos y “quebradizos”, avanzando por esta misma pista asfaltada. Dejamos a la izquierda, el desvío al Hayedo de Otzarreta que luego visitaremos, para seguir, ahora, a la sombra de alerces, cipreses, robles, abedules acebos. espinos…, este frondoso camino, que, en un par de kilómetros, nos lleva a la Zona de Esparcimiento del Humedal de Saldropo. Desde aquí, el camino gira a la izquierda, adentrándose en el monte. En el descenso, nuestro camino, ahora senda, se va estrechando, “tanteando” la proximidad del rio.
Con el sonido del agua, deslizándose entre la roca, nos vamos acercando al lugar. Sorteamos, con precaución, el escurridizo sendero de la ladera, hasta llegar al mirador natural, al pie de la catarata. Desde esta atalaya privilegiada contemplamos el bello cantón paisajístico de la Cascada de Uguna (Uguzpe), frente a una hermosa haya quintañona, rociada de agua. El atractivo del río no se hace esperar, entre los avezados compañeros, persiguiendo, desde el mismo lecho, otras bellas perspectivas, (el reportaje fotográfico da fe de ello), del Salto de Agua, del peculiar hayedo, y de la vegetación que los envuelve. De vuelta al entorno del parking, retomamos el camino principal, hasta llegar al ramal de la derecha, ya referido, que nos deriva al Hayedo de Otzarreta, popularmente conocido como el “bosque encantado del País vasco”: un centenar de hayas de buen porte, el musgo casi fosforescente de sus potentes raíces, el Río Zubizabala que atraviesa el bosque en la quietud del terreno y en especial, las copas de las hayas desmochadas, trasmochos, como candelabros que se alzan a la atmósfera, configuran un escenario de cuentos, leyendas y la realidad testimonial de una cultura de aprovechamiento y formas de vida ya desaparecidas.(relatadas por nuestro compañero Koldo sobre el terreno y bellamente reflejadas en la película Tasio, realizada por Montxo Armendariz en la década de los 80). En un agradable paseo, siguiendo el “Itinerario Saldropo”, atravesamos un bosque que al claro del camino, nos lleva al Centro de interpretación. “¡Toca dar cuerpo a la jornada!”. En su entorno, junto al vallado de acebos y espino blanco, (Gorosti,Elorri zuria) el receso del hamaiketako no se hace esperar. Por la llanura que bordea el humedal, protegido de ganado y senderistas, “aprehendemos” el deleite de un paseo relajado, entre las fértiles campas de la llanura, evocando los jardines aristocráticos de las mansiones inglesas. La riqueza natural de este preciado habitat “descifra” la base de un valioso ecosistema enraizado sobre una turbera, referido por nuestro compañero Koldo, en al viaje a Zenuri. En nuestro paseo por la delimitación del humedal, percibimos, con nitidez, el Macizo del Gorbea y las Peñas de Atxuri. Al tiempo de adentrarnos en el pinar, nos vamos separando del idílico escenario, para recuperar, poco después, la pista que nos devuelve al punto de partida: Barazar.
A esta agradable jornada de paisaje, de ejercicio, de sol, de consonancia y de buena compañía; le agregamos un potentísimo ingrediente: el permanente ejercicio de descubrimiento y con él la curiosidad y el aprendizaje.
¡Hasta la próxima!