10-05-2024
En el empeño de hacer más vívida nuestra cotidianeidad nos aferramos a nuestras alentadoras jornadas de viernes, que tienen adquirida carta de naturaleza, en Biziondo. Esta semana nos acercamos a Korres, único núcleo de población, vinculado al hábitat del Parque Natural de Izki y a su Centro de Interpretación. Desde la parte baja del pueblo, en su Zona Recreativa, nos ponemos en marcha, siguiendo la senda, que tras cruzar el Río Izki, nos “sumerge” en la profundidad del vigoroso bosque.

Dejamos atrás el arroyo, parcialmente oculto entre la vegetación, y avanzamos, por la derecha, hollando la senda que atraviesa el bosque, de arena, roca, hojarasca, y toda suerte de microorganismos, junto a otras, más perceptibles, enebro, acebo, boj… y sobre todo, marojo (Ametza), que lejos de confrontarse, se complementan (más bien, nos complementamos) conformando este ecosistema saludable, que recreamos, hoy, los 53 congéneres de Biziondo.
Remontamos la cuesta, por el sinuoso trazado, que nos lleva, vadeando entre las hayas, a ratos abrazándolas para ganar impulso, hasta salir de la oscuridad del bosque, al Collado, pleno de luz. Desde aquí entramos en la segunda fase de esta trasegada excursión a tiempo completo: el curtido Grupo de Biziondo enfila sus pasos hacia la Cima de la Muela, recreando in-situ sus cortados y el vértigo que se asoma hacia el abismo. Entretanto, las rezagadas, en standby, (“a la cachaza”) al tiempo del hamarretako disfrutamos, desde este Mirador Natural: la Sierra de Cantabria, San Román de Kanpetzu, al fondo del Valle y a nuestra izquierda, la pedazo moledel Muela, con su diminuto bosque, o eso lo parece, encastrado en la roca. Desde aquí, una vez realizada la foto del Grupo,entramos de nuevo al bosque de Izki, irrumpiendo su aparente quietud, por el mismo sendero que atraviesa el Parque, llegando así, al punto de partida: al Area Recreativa. En este equipado Merendero, de mesas, baños, buena sombra, buena brisa y buena compañía, departimos tartera, (el contenido ¡Vaya!), y hasta mantel, en alguna que otra mesa. Salimos del lugar con cierto sopor, (y no precisamente de porrón, pues el lugar invita a echarse una buena siesta) para subir a la zona alta de Korres y conocer el Centro de Interpretación del Parque Natural de Izki. (Korres fue inscrito en el año 1996 como bien cultural con la categoría de conjunto monumental en el Inventario General de Patrimonio Cultural Vasco. REF. Gasteiz, hoy). Antes de visitar el Centro, tomamos, lo que fuere, en la herriko taberna del pueblo, merodeamos sus estrechas calles, sus caseríos y la pequeña plaza con fuente. Ya en el Centro, contamos con una instructora que nos explica la gestión del Parque, su historia, el valor de su rico patrimonio, argumentado en la variedad de ecosistemas. Todo ello reforzado en la puesta de un vídeo y la documentación aportada a los visitantes. A la salida del Centro, con exquisita puntualidad, nos espera el autobús que nos lleva a nuestras casas, dando por finalizada esta provechosa y disfrutona jornada, que sólo le hubiera superado, al canto del pico mediano. (“Lo mejor es enemigo de lo bueno”. Voltaire).
¡Hasta la próxima!.