ARAMAIO KURUTZETA-IBARRA

11-10-2024

Un viernes más, continuamos abrazando los caminos naturales como un permanente ejercicio de descubrimientopor su belleza, por lo que sentimos o significan, más allá de lo deportivo. La convocatoria de este viernes nos lleva a Aramio, para recorrer los senderos que configuran el esplendoroso Valle. Por la carretera de Aramaiona, en el transporte habitual, (con derecho de adquisición preferente),llegamos a la pista que conduce a Kurutzeta (relieve por el que se conectan Legutio Oleta y el Valle de Aramaio).

No muy lejos del Alto, cerca del desvío a Oleta, bajamos del autobús, en el diminuto parking, al borde de la carretera. Desde el lugar, por el lado opuesto del camino, damos con la pista de grava que rebasa un paso canadiense; lo atravesamos, continuando por el sendero de la izquierda que se adentra en el pinar. Avanzamos por él, en moderado ascenso, por el sotobosque de brezo, helechos, tojos …, y toda suerte de herbáceas que solapan el paso.

Desde el sendero, salimos a campo abierto, por la pradera que nos acerca a la austera Ermita de San adrián,(una de las 25 ermitas que se distribuyen por todo el valle y que posibilitan rutas en torno a ellas). En su frontal, nos reagrupamos para el posado del grupo (54 BiziondotarraK) con la imagen hegemónica del colectivo femenino, en el centro del foco. Desde la Campa, volvemos a la pista troncal, hasta enlazar, por la izquierda, con el camino que cede el paso, campo a través, a la Cima de Ganboralde (706 m). En la Cumbre, un buzón, con trazas de caserío y, en el paisaje de altura, una hermosa panorámica sobre el Valle de Aramaio; las cumbres de Murugain, Tellamendi, el Amboto y, de contrapunto, el asombro del AVE. De nuevo, iniciamos el descenso, adentrándonos en el pinar, por un sendero que conduce al camino principal. Al rato, en la diabólica encrucijada de senderos, seguimos la pista de la izquierda, por la senda que bordea Asentsiomendi (689 m.). En la Cima, una enorme cruz de hierro, un buzón nuevo y el vestigio de las trincheras de la Guerra Civil. Desde la Atalaya, percibimos una panorámica similar a la de Ganboralde, aunque no por ello, dejamos de recrearla. Con la foto protocolaria, referenciada en la Cruz, salimos del lugar, por el sendero vinculado al camino de inicio, que enlaza con la pista de descenso a Ibarra (Capital de Aramaio; “Kalea”, en el argot euskaldun). Recorrido el primer tramo, un tanto sombrío, pasamos, a modo de Vía Crucis laico, por cuatro de las aldeas o anteiglesias del trazado. En el entorno de Zabola, una parada técnica, bajo un extraordinario árbol, y una pareja de perros que olisquean el condumio, dentro de la alambrada. Desde la Cuesta de Zabola, divisamos la Iglesia de San Juan Bautista de Azkoaga, rodeada de caseríos, con el Anboto de vigía. Seguimos el itinerario hasta llegar a Barajuen, el barrio más antiguo de Aramaio. Nos detenemos en el lugar para conocer el entorno, y su iglesia. (REF. campaners. com. ….la iglesia parroquial de la Asunción, un templo que data del año 1550. Según se dice, las campanas de esta iglesia, eran las más famosas del valle, por su privilegiada ubicación y su extraordinaria calidad, una de ellas lleva la fecha de 1.576, eran las que mejor se oían en todos los rincones del valle. Estas campanas eran las encargadas de convocar a los baserritarras a las batidas contra el lobo, o contra los incendios). Paso a paso, nos vamos acercando a Ibarra, centro geográfico del Valle, donde damos por finalizada esta estupenda ruta.

Hasta la próxima!

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