Galdames-Vía Verde-Gallarta

25-10-2024

La excursión de este viernes contiene un rótulo contundente: “Viaje histórico-paisajístico sobre el carril del antiguo tren minero” (El ferrocarril que conectaba la Margen Izquierda, con los Montes de Hierro de Las Encartaciones, hasta llegar a la costa, descargando el hierro en los puertos.  Construido en 1876 por la Bilbao River Cantabrian Railway Company Limited, fue el más largo en su época (22,5 km). Su explotación terminó en 1968 y se desmanteló en 1972. REF.bizkaia21.eus).  

Nuestra gira al pasado no pretende emular tamaña odisea. Hoy recorremos parte de aquella Vía GaldamesaLa Vía Verde desde el Barrio Minero de la Aceña hasta Gallarta. En el entorno de la antigua Estación de ferrocarril de la Aceña, realizada la Foto del Colectivo, 50 la jornada de hoy, nos incorporamos a la Vía que, ya de entrada, nos sorprende, con un pozo de extracción y un primer túnel. Pasamos sobre un riachuelo, y avanzamos por el carril entre fresnos, (“lizar arrunt”), robles americanos y arces.

Dejamos atrás la zona industrial, divisando, a la izquierda, la laxitud de la espaciosa campa verde del Parque de Atxuriaga, que guarda, en blanco y negro, o sepia el trajín de lo que fueron las Minas Tardía y Berango. Tras cruzar el segundo túnel, el camino se adentra en una zona boscosa, formando un corredor continuo de robles, avellanos, sauces, pinos, encinas, eucalyptus y helechos…, que cubren las paredes mineras, a la espera de un “destino prometedor”, de salud medioambiental y económico.  Atravesamos otro túnel, que se prolonga hasta el eucaliptal, al lado de una casa. Por nuestro camino, llegamos a un cruce, cerca de unos edificios, donde la ruta GR-281 se aviene al camino asfaltado, para confluir, al instante, con otro nuevo desvío.  En ambos, seguimos de frente, retomando la pista de grava, ahora entre robles y pinos.

Desde la zona de Kotorrio, (el itinerario que une el casco urbano de Abanto y Zierbena con Kotorrio, siguiendo la Vía Verde), cruzamos la carretera, de rojo arcén, que en breve, nos lleva al Túnel del Sobaco(Llamado así­ porque está ligeramente en curva y desde su boca no se alcanza a ver elotro extremo.) En su frontal, una “lápida funeraria” nos viene a recordar que el tren funcionó hasta 1.969. A la boca de salida, percibimos una fuente y un banco. (a la espera de quien se “difuminó”, en el último viaje en La Galdamesa). Desde el lugar, por la carretera, ya bidegorri, recorremos el Barrio del Once, también de origen minero, (REF. Bizkaia.eus. Debe su nombre a su ubicación en el kilómetro homónimo de la Vía La Galdames. Aquí terminaba y aún pueden contemplarse sus restos, el plano inclinado del Saúco, el más largo del territorio). En el entorno, un pequeño parque, junto a una vivienda, y a nuestra derecha, un par de sólidos muros de piedra, solapados en el arbustaje, que bien pudieran ser antiguas instalaciones mineras. Ya en zona despejada, percibimos el mar, la Refinería Petronor y, al fondo, un polígono industrial. Por esta misma ruta, atravesamos otra zona recreativa, en lo que fue la Antigua Estación de los Castaños; (todavía se conserva el foso donde las pequeñas locomotoras daban la vuelta, convertido hoy en un estanque), seguido de un túnel, al lado de la ladera cementada. Al paso, dejamos atrás el último emplazamiento minero, y salimos del laberíntico peregrinaje, de túneles y pasadizos, a la carretera que nos lleva, por la derecha, al abismo de la Mina Bodovalle, al final de la cuesta, en su impresionante Atalaya sobre la Mina Concha II. (REF. pikaramagazine.com).Obviadas por la épica obrera que ensalzaba al varón asalariado, las mineras vascas sostuvieron la industrialización desde la sombra. Picaban, lavaban minerales, producían dinamita, acogían a trabajadores en sus casas y resistían al juicio social que no las consideraban ni obreras ni mujeres). En el lugar, nuestro compañero Mikel esboza los aspectos más significativos de la historia de la Mina, en Gallarta, (lugar de nacimiento de Dolores Ibárruri, la Pasionaria).

Desde aquí, nos dirigimos a la Arboleda, dejando, para otra ocasión, (asunto de agenda) la visita al Museo de la Minería. Completamos la jornada, con un agradable «turisteo» por La Arboleda (Trapagaran) y, de paso, rendimos homenaje a los ferroviarios de la Comarca, (que exportaron las Putxeras), despachando un rotundo plato único de alubias con sacramentos, (de puchero) en lo que fue la popular taberna de “La Sabina”. Tras un rato de sobremesa, en el saturado comedor, salimos al paseo de los plátanos, amenizando, al solo de guitarra, a lugareños, advenedizos y foráneos, un concierto de rancheras. Dado el menú, subimos al autobús con la aprensión de que ciertas afecciones gástricas, (psicofonías ¡Vaya!) pudieran molestar, a la compañía que llevamos a izquierda-derecha de los asientos. Dada la brevedad del trayecto, saldado el engorroso asunto, regresamos a nuestras casas, con nuestro reconocimiento al Grupo de La Avanzadilla, que semana a semana, no cejan en el empeño de satisfacer nuestra querencia por el camino.

¡Hasta la próxima!

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