29-11-2024
Alentados por la fiebre del hierro, (Galdames-Gallarta, 25-X-2024) nos desplazamos a la Localidad de Zerain, en la Comarca del Goierri Gipuzkoano. Ya en el trayecto, el deslumbrante despertar del Txindoki,con su cegadora silueta, domina el paraje, encauzando nuestros pasos hacia la antigua Ruta Minera de Aizpea.
Partiendo del Casco Urbano de Zerain, salimos a la carretera local que, al punto, confluye en la fantástica rotonda, decorada en su centro, con la réplica publicitaria de una vagoneta, y una bocamina. ¡Está claro! entramos en la ruta llamada, “Aizpeako Meategia”: la pista de la izquierda que conduce a Burdinmendi, La Montaña de Hierro. Ladera abajo, bordeando los caseríos, cruzamos el puente, y continuamos, por el sendero paralelo al río, ahora por el lado opuesto al Centro de Visitantes de Aizpitta, (construido por los ingleses), hoy, foco de la Reserva Minera que recaba la historia de Aizpea y el punto de partida de este “Didáctico Viaje”.

En la planta baja del edificio, un sencillo museo muestra, con esmero, la colección de herramientas de trabajo, de cuidado diseño, que penden de la columna; además, encontramos paneles explicativos, (en euskera, castellano y francés), muestras de minerales, y el emotivo detalle de un “listado”, que significa algo más que el censo de los Zeraindarras: la implicación de la Comunidad de Zerain, con el Proyecto Aizpea.
Tras las fotos de rigor, guiados por nuestra Anfitriona, llegamos, por el pequeño sendero, al magnífico mirador de los Tres Hornos de Calcificación, Desde la zona superior, percibimos los depósitos y uno de ellos, con su “copete metálico” piramidal. (la cota más representativa de la Mina, escenario, a su vez, de variados eventos). En el lugar, atendemos, con interés, la detallada descripción, realizada por la entusiasta Guía, sobre el entramado de las 150 hectáreas que conforman la Reserva de Aizpea: (el Depósito de mineral superior, el Cargadero de mineral calcinado inferior, el entramado más representativo, y el cable utilizado para transportar el mineral). Refiere, también, la historia de la explotación de las Minas, y sus promotores; desde los primeros documentos medievales, hasta la primera mitad del S. XX. (En el XVI, los Reyes Católicos “conceden” su explotación, a la familia Otalora. En el XIX, la Compañía inglesa, que transporta el mineral por el sistema de cableado aéreo, o bien, por el tren de vapor, (y ¡Mira por dónde! ¿Libre de dióxido de carbono?¿Desarrollo sostenible?), exportando a Europa, ya en la etapa de la R. Industrial. En 1.932 pasa a manos de una empresa alemana, que logró transportar las vagonetas, por cable aéreo, hasta Ormaiztegi. Tras la derrota de la Segunda Guerra Mundial, abandonan la Zona, quedando en manos del Industrial Legazpiarra Patricio Etxebarria, a mediados del XX). Con vehemencia, acariciando la yema de los dedos índice y pulgar, refiere, también, la precaria economía de los caseríos, y la imperiosa necesidad, del “no queda otra”, entregándose, a pico, pala, barrena, y pulmón ennegrecido, al interior de la tierra, que “nunca ve el sol”, (cita de laGuía.)
Desde este mismo escenario, el reclamo turístico alcanza, también, al domino del Caserío Matxuria, residencia de los descendientes del Pintor Goya, (que cuenta con escultura, a la entrada del museo),comentario de nuestra Guía, señalando al fondo.
Tras la exposición, en riguroso turno, asegurado el casco, y nuestra integridad, (cual político que suspervisa losproyectos de hormigón), entramos en la galería subterránea, siguiendo los pasos de la Monitora, que va acariciando las paredes del túnel, deteniéndose en el filón de la Toba, el tesoro más codiciado del Yacimiento. Sobre estas paredes subterráneas, de tufo acre, (pese alconducto de ventilación), humedad, sudor, lágrimas reprimidas, sangre y muerte; “grabadas “, capa a capa, salimos de la galería, dejando nuestra “ociosa impronta “, sobre el terreno que, tal vez, la Sociedad de Ciencias Aranzadi, esclarecerá. Por este “museo andante”, subimos, ahora, el trazado del “tren de los alemanes” que acarreaba el mineral crudo, acumulado en Aizpea, a los hornos de calcificación y el consiguiente hierro. De nuevo en Azpitta, la pulsión creativa de los “Klics” dispara los últimos “flashes”, en el lugar, y tras un repaso al museo, continuamos el ascenso, de regreso, no sin antes reconocer a nuestra acompañante, su excelente labor. En el camino, percibimos el último vestigio minero: el edificio auxiliar, conocido como “Makinetxe, (la estación inicial del ferrocarril de la época alemana). (Se le ha dado uso de casa-refugio, llevándose a cabo varios trabajos para adecuarlo a las necesidades de los murciélagos: reducir la entrada de luz solar, garantizar la accesibilidad de entrada ysalida…).
Bordeando el monte, nos alejamos de la Zona Minera, y seguimos, en descenso, por Aizpe Erreka la ruta, ligada al agua, hacia la Serrería Hidráulica de Larraondo, (construída a finales del XIX, finalizando su actividad, mediado el XX). Desde aquí, de nuevo en la rotonda, entramos, por la carretera de inicio, en Zerain. Una pausa en el centro Urbano de la localidad, turisteando, por el entorno. En el lugar, el Conjunto de la Plaza con la Iglesia de Andra Mari (XV), los restos del Palacio Jauregi, y su escudo de armas, La Cruz Medieval, exquisitamente enmarcada en la pared lateral de la Iglesia; la bolera y lo más desconcertante, la Cárcel, (1711), dentro del Bar Ostatu, con la “recreación “de los presos, amarrados con cepos y grilletes. Con el mediodía, ya avanzado. el concurrido Grupo de Biziondo, (algo más de60), subimos al autobús que nos lleva, de vuelta, a Durangaldea, con la complacencia de haber disfrutado una productiva “Ruta Multidisciplinar”, de paisaje, geología, mineralogía, etnografía, historia, arte industrial…al que le añadimos un poderoso ejercicio de descubrimiento, curiosidad y aprendizaje.
¡Hasta la próxima!