MATXITXAKO-SAN JUAN DE GAZTELUGATXE

4-04-2025

Cada viernes, la ventana de Biziondo se abre a un camino, a un horizonte, a un paisaje, o al mar, como un permanente ejercicio de hallazgo. En el transporte habitual, por la carretera de Bermeo a Bakio, a la altura de la entidad del gas, tomamos el desvío de la derecha,que nos lleva (no sin dificultad) por un quebrado sendero, que nos ajusta el paso, entre la floración amarilla de la argoma, hasta llegar al borde de la roca más prominente de la Península, el Cabo Matxitxako, situado en un fotogénico rincón, entre la Biosfera de Urdaibai y el habitat protegido de San Juan de Gaztelugatxe.

En el lugar, dos históricos faros y dos antenas, que se asoman a mar abierto, “irradiando identidad”al laborioso paraje de antaño. Ahora, su cometido no es otro que ser admirados por el concurrido Grupo Mendizale de Biziondo, como por otros tantos forasteros que acudimos a la localidad de Bermeo.  REF:  Arquitectura industrial–Faros: Bermeo ha contado con tres faros, algo normal por la furia del Cantábrico. Dos son los que llevan el nombre de Matxitxako. Del primigenio sólo queda la torre de sillería y se ubica en la punta saliente del cabo Matxitxako. Se mantuvo activo hasta 1909. El actual faro de Matxitxako se inaugura en 1909. Su edificio de planta rectangular consta de casa de los torreros, almacenes y depósitos. En su extremo NW se levanta la torre, rematada por una bella cúpula de hierro que aloja el elemento óptico. Su luz irradia la zona comprendida entre Castro Urdiales y el río Deba.  

Tras la Foto del Grupo, con el antiguo faro, de fondo, (a falta de yate) volvemos al sendero, afrontando el ineludible ascenso, mientras observamos, a nuestra derecha, la hermosa panorámica, sobre los islotes San Juan de Gaztelugatxe y Aketz. De nuevo en el punto de inicio, nos adherimos a la carretera del litoral, sin tráfico, y agradable para caminar; persiguiendo nuestro objetivo, desde el mirador que llevamos a nuestra derecha, a manera de cartel publicitario, imponiendo su presencia en toda la ruta.

Al paso, nuestro reportero oficial, nos reagrupa (como pastor que se ocupa del rebaño) para hacer la segunda foto, en la explanada del monumento, in memoriam, de los marineros combatientes, en 1937.

Con la Ermita ya cercana, dejamos atrás la antigua carretera y por el desvío de la derecha, recorremos, en zigzag, las curvas que bajan al pie de la Ermita de Gaztelugatxe.

Tras cruzar el puente de ojos, tallados en la roca, y alcanzar los 241 peldaños, en recompensa, obtenemos el magnífico espectáculo de los acantilados, en la subida a la Ermita. REF. obrasinsignia.com  (… el mar erosiona incesantemente la costa rocosa creando túneles, arcos y cuevas. De este modo, la isla de Gaztelugatxe que se encuentra en el centro de este tramo de la costa junto a la pequeña isla de Akex, se convierte en un santuario para aves marinas. En su interior, la ermita alberga ofrendas votivas de marineros que sobrevivieron a naufragios.   

Desde aquí, retomamos la carretera de descenso, y a pocos metros, el desvío de la derecha, nos lleva por el camino de barro para seguir, por otro, con tramos escalonados, y pronunciada pendiente, encarando la subida, hasta llegar a Eneperi. Un instante de relajación, en la Zona, y nos dirigimos, por la antigua carretera de Bakio, al aparcamiento donde nos recoge el autobús que nos acerca a los pueblos de Durangaldea, con el estímulo azuzado, ante esta valiosa ruta, donde se conjuntan arte, naturaleza e historia. 

Ondo egon!   ¡Hasta la próxima!

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