CAOS GEOPOLÍTICO, UN MUNDO SIN REGLAS.

10-02-2026

El Elkartegi de Durango se quedó pequeño. Desde minutos antes del inicio, el ir y venir de asistentes dejaba claro que la convocatoria de Bizidun había despertado un interés poco habitual para una charla de análisis internacional. Y no era para menos: el ponente, Juanjo Álvarez, catedrático de Derecho Internacional Privado y una de las voces más respetadas en materia de geopolítica, llegaba a Durango para descifrar un mundo que parece girar cada vez más deprisa y con menos certezas.

Cuando Álvarez tomó la palabra, el silencio fue inmediato. Con su estilo claro, directo y pedagógico, comenzó dibujando el marco general: “Vivimos en un escenario global donde las reglas que conocíamos se erosionan, y los actores que antes garantizaban estabilidad ya no pueden —o no quieren— hacerlo”. A partir de ahí, desplegó un análisis que combinó rigor académico con una capacidad notable para conectar con el público.

Un mundo en transición permanente

El catedrático explicó cómo la competencia entre grandes potencias, la fragmentación de alianzas tradicionales y la irrupción de nuevos actores —estatales y no estatales— están configurando un tablero imprevisible. Habló de la guerra en Ucrania, del ascenso de China, de la volatilidad en Oriente Medio y del impacto de la tecnología en la seguridad global. Cada bloque temático venía acompañado de ejemplos concretos, referencias históricas y una lectura crítica del presente.

Uno de los momentos más comentados llegó cuando Álvarez subrayó que “la incertidumbre ya no es una excepción, sino la norma”, y que las sociedades deben aprender a gestionar esa sensación de inestabilidad sin caer en el miedo ni en el simplismo.

Europa ante el desafío

Durango escuchó con especial atención el análisis sobre Europa. Álvarez advirtió que la Unión Europea se encuentra en una encrucijada: necesita reforzar su autonomía estratégica, redefinir su papel en el mundo y recuperar la confianza de una ciudadanía que percibe las instituciones como distantes. “Europa debe decidir si quiere ser actor o espectadora”, afirmó, provocando asentimientos entre el público.

Un público participativo y un debate vivo

Tras la exposición, se abrió un turno de preguntas que prolongó, aún más, el encuentro. Las intervenciones del público —numerosas y bien articuladas— reflejaron la preocupación por el futuro, pero también el deseo de comprender mejor un contexto global que afecta directamente a la vida cotidiana.

Una sensación compartida

Al finalizar, la impresión general era clara: la conferencia no solo había ofrecido claves para entender el presente, sino que había invitado a pensar, a cuestionar y a mirar más allá de los titulares. Muchos asistentes se quedaron conversando en los pasillos, comentando ideas y compartiendo reflexiones, señal de que el mensaje había calado.

Bizidun, por su parte, cerró la jornada con la satisfacción de haber generado un espacio de debate necesario en tiempos convulsos.

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