2-02-2024
La Asociación Bizidun abre la agenda de febrero con un evento decisivo: Txitxiburduntzi Eguna. Casi sin darnos cuenta, vuelve, en su décima edición, este ancestral festejo, como las golondrinas de Bécquer, al balcón de la primavera. Puestos a elegir, ¡Ni dudarlo! nos presentamos en el Probaleku de Berriz; mejor marcando la pisada que de puntillas. A las 10 de la mañana, vamos poblando el recinto con Bizidunes, Bizibiltaris, Biziondos y otras variedades mixtas, sin límite de aforo.

Por más que tratemos de enmascarar, la jornada de hoy, ¡Kontuz!, va de lípidos (cada uno de los compuestos orgánicos que resultan de la esterificación de alcoholes, como la glicerina y el colesterol, con ácidos grasos). No es por incomodar, pero el próximo martes tenemos una charla que atañe a todo el colectivo: “Dieta equilibrada a partir de los 50”. (¡qué oportunos los bioquímicos de Kontsumobide a 4 días del evento!). No es casualidad, que al recordar este “grueso asunto”, nos pongamos en marcha, para equilibrar la balanza.
Buena parte del Grupo “desbrozamos” los caminos del entorno, al tiempo que la Intendencia: gestores y braceros, organizan la intrincada maquinaria, para preparar una sencilla receta. En la Plaza de Olakueta, nos amontonamosenmarcando, con dificultad, la foto del Grupo, con más de un centenar de participantes. Hechas las presentaciones, salimos a la carretera que atraviesa el pueblo, dirección Berrizburu. Por el desvío hacia la izquierda, entre el Ayuntamientoy la Parroquia subimos la cuesta, de la Zona Recreativa de Berrizburu, en Eitua. La sensación de plenitud que proporciona el vasto terreno del parque, queda un tanto difuminada, ante el brumoso febrero, que nos impide disfrutar el horizonte de Amboto. Recorremos el circuito, y salimos, poco después, al camino de la Parroquia que conduce al Cementerio, en el frontal del Hilerri,dos lapidarias frases: “Gaur edo bihar, hona ekarri bihar”, Atzo arro gaur uztel hago” (realismolúcido). Desde el lugar, recorremos un bonito tramo entre el cauce del río, huertas y bosque, junto al contraste de la negritud untuosa, en la trasera de la forja, al otro lado del cauce. Al final del camino, el Cementerio Antiguo, con sus paredessemiderruidas. Desde aquí, atravesamos la carretera localque conduce a la Aldea de Olabe;hasta llegar a la zona de las huertas, lindantes al río. Lo cruzamos, siguiendo, de frente, el herboso sendero que se junta con el camino asfaltado, hacia el Barrio de Uribe. Por la Ermita de San Miguel, bajamos a la Antigua Estación de Zaldibar; cruzamos las barreras, y, ya de vuelta, regresamos a Olakueta, por la Granja de Uribeganekoa. Desde aquí, solo nos resta subir la última cuesta, pasando por la Central eléctrica y el Caserío Torretxo …. A la altura del paso a nivel, empieza el desasosiego, (ya sesabe,tripa de pobre, antes reventar que sobre)la ansiedad se dispara y los jugos gástricos se ponen en marcha a medida que llegamos al Antiguo Ostatu de Peregrinos; Con el aroma inconfundible de las brasas, aceleramos el paso. ¡Sosiguz! que al Txerri ya le dieron Matarile, allá por San Martín, (el 11 de noviembre, en el ritual previo de la Txarriboda). Llega la hora del hamaiketako. Poco, a poco, vamos marcando paso, con porte, disimulando algún refinado codazo, (acompañado de un parkatu)estirando el cuello para controlar el remanente del embutido estrella el txitxigorri. (¡Hay quever!, con qué estilo nos dejamos servir, para ser pobres). En el turno de espera, con el “aval” en la mano y en un último intento de conseguir doble ración, desanimando a los colindantes de la fila, relatamos el proceso de la matanza de las antiguas txarribodas:Sacrificado por un Matarife, sangrado del txerri, para el aseo de musculatura y carne, escaldado, depilado, eviscerado, o sea, destripado, y,por último, control veterinario.¡Quia! Ni por esas: “tripa de pobre antes reventar que sobre”. Sin perder la compostura, virtuosamente, damos buena cuenta del sabroso bocadillo, patxaraz, cuidando la masticación, no vaya a suceder que las “psicofonías” impregnen el ámbito de metano.
Más allá de lo correcto o incorrecto, sabemos que la comida representa un ritual primordial de permanencia. Creanuevos vínculos entre los distintos grupos de voluntarios, y reafirma la buena salud del colectivo, que sigue trabajando con el mismo espíritu con el que empezó, allá por el 2012, convirtiéndose en referente, en Durangaldea.
La memoria deja rescoldos en las cosas aprendidas con amor.