PAGASARRI MENDIA

25-04-2025                                                           

Enmendados como estamos de una actualidad poco eficiente, reanudamos la actividad de senderismo, con la sana intención de reforzar el ánimo y echar a andar la jornada, bien cargados de entusiasmo. La ruta de este viernes nos encamina al popular Monte Pagasarri, en el dominio del Macizo Ganekogorta.

Desde Durangaldea, el Grupo de 50 mendizaleak de Biziondo, (para eludir nuestro trasiego urbano) optamos por el autobús privado, que nos acerca, una vez cruzado el puente sobre la autopista, al punto de partida, en la subestación Iberdrola.  Por la carretera de Larraskitu, bordeamos el entramado eléctrico, para recorrer, a la izquierda, la calle del mismo nombre: Larraskitubidea.  Más arriba, a pocos metros, percibimos otro desvío a la izquierda, que indica el trayecto Pagasarribidea.

Al inicio de la ruta, nos reagrupamos para hacer la Foto de Portada del Grupo, en la zona de parking con bancos, al lado del camino. Seguimos por él, en suave ascenso, pasando por una cercana cantera abandonada, que llega a un cruce. Desde aquí, reanudamos la pista asfaltada, que sube por la derecha, hasta atravesar la barrera.  En el tramo, afrontamos una prolongada pendiente, (reconocida como “la cuesta del silencio”, donde escuchamos la primavera del Cu-Cu) que alcanza, hasta la curva de la izquierda, ya en la Fuente Zapaburu.

Un respiro en el lugar, y subimos, otra rampa, más moderada que al llegar a la bifurcación, dejando atrás la pista, nos lleva por la escalera que sale del mismo cruce, a la derecha.  Avanzamos el tramo del arbolado, y desde la pista de grava, tras pasar una curva, llegamos, enseguida, ya en zona despejada, a la Colina. En el lugar, una buena campa de esparcimiento, el Refugio, a la izquierda y un poste indicador de la proximidad de la Cima. Por la Zona Recreativa, entre las formaciones kársticas, que rodean el Monte, ¡Por fin! alcanzamos la Cumbre (Pagasarri 671 m.).  En la Cresta, una torreta, buzón y placas conmemorativas del Club Alpino.

En el paisaje de altura, el cúmulo de montañas, la silueta del Monte bocinero Ganekogorta, los Picos Durangarras al fondo, y al norte, el Gran Bilbao con el estuario del Abra. Para completar la jornada, una Bilbainada, mimetizando a “los chumberos”, nos despedimos de la Cima, entonando la canción más popular de su repertorio: la del inglés embelesado por la “gracia y sal” de las bilbainitas (No sabemos si referenciaba a las sirgeras).

De nuevo en el collado, cada quien a su bola, descansamos en la campa, tomando un  refrigerio en el refugio , o bien, visitamos los neveros, abajo, a la izquierda. Con cierta indolencia, motivada. en parte, por la camaradería, o por el sol primaveral que nos acompaña, no nos queda otra que regresar al camino de la izquierda, que nos lleva directamente a la barrera y de ahí, por la pista del parking a la red Iberdrola, donde nos espera el autobús que nos lleva a Durangaldea.

¡Hasta la próxima! Ondo izan!

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